Superando los estereotipos, los nuevos latinos emergen con fuerza en Estados Unidos como la principal minoría étnica –actualmente son 48,4 millones de habitantes, un 15,8 por ciento de la población– y el nuevo motor del consumo en el coloso norteamericano. Ya no son sólo pandilleros o trabajadores no cualificados que realizan las tareas más arduas: al contrario, la nueva generación de latinos – nacidos en Estados Unidos–, conforma una nueva clase media con poder adquisitivo y potencial de consumo. No viven sólo en Nueva York, Los Ángeles, Miami o Chicago, sino en ciudades de tamaño medio –Atlanta, Charlotte, Raleigh, Durham–.
Dominan las dos lenguas –inglés y español–, son emprendedores y se manejan excepcionalmente bien con las nuevas tecnologías. Y, además, siguen manteniendo un marcado apego a sus raíces, lo que les convierte en un mercado extremadamente atractivo para las industrias culturales en español, según quedó de manifiesto en el II Foro de analistas y profesionales de medios audiovisuales organizado recientemente en Madrid por las fundaciones Santillana y Alternativas.
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